Reseña de «Excesos Emocionales» en Abierto hasta las 2

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JESUALDO JIMÉNEZ | REDACCIÓN

Aquí os dejamos la reseña mejor contada que jamás le hayan hecho a un disco de ALIS. Corre a cargo de Miguel A. Hoyos que forma parte del equipo de «Abierto hasta las 2» de RNE. Pachi García quedó impactado e impresionado cuando la escuchó de viva voz. Os acercamos a la misma a través del texto que hemos transcrito, aunque también te recomendamos que las escuches en su cálida voz y acompañada de los temas del disco. La encontrarás a partir del minuto 10,40.
«Pues yo quiero hacerle ahora mismo un huequecillo en el programa a las ocho puñaladas y voy a hacer algo que no he hecho, y que me he dado cuenta que no he hecho en los ocho años que llevo aquí, y que es pasearme por el disco. Así que me voy a pasear por los excesos emocionales. Porque hay discos que tienen el ritmo del parabrisas del coche en un día de lluvia. Hay discos que los escuchas diez, veinte, cincuenta veces… y nunca son iguales. Hay discos ocultos, transformistas, discos que son como un pequeño mar, siempre es el mismo pero nunca es igual. Hay discos que merecen una radiografía, un psicoanálisis. Y estos excesos emocionales lo merecen. No querer ver el tiempo que nos queda, en lista de espera mi petición, espero a que me quieras o no. Me pregunto por qué vamos con distinto paso, si está sincronizado desde hace años el reloj. Cronología de un ciclón es realmente una brisa lucida, el momento sereno y pleno, en que ves venir al otro coche de frente y dices “Joder que ostia me voy a dar”. Y te la das. La ostia te la das. Ya estás en el hospital, lleno de goteros, con una fiebre propia del ébola, con todas las costillas tan fracturadas que ya sólo valen para barbacoa. Pero en lugar de maldecir a la conductora del otro coche, te da por pensar que era tan bella, sensible, exacta, precisa y terrible. Y brillante, y escueta y emocionante, tan bella que aunque te queden seis meses en planta y aunque las secuelas las estés viviendo en plena enfermedad, “Fuiste” es una canción tan deliciosa que hasta el suero no está tan malo. O sea, que cuando sales del hospital aún con muletas ves a la conductora del otro coche haciendo footing, o running, bodypaint, o lo que sea, por el parque y dices “Dime cómo has hecho, y yo lo haré”. Y te sale, casi sin querer, una de esas canciones que te machacan el corazón a la vez que lo dejan nuevo. Una canción secreta, desnuda, que tiene esa percusión delicada, esa guitarra plácida y esa herida que marca todo el disco. Ese tiempo exacto que ALIS ha sabido encontrar aquí y ese «in crescendo» que pide coros. Y al final, una súplica tan desnuda como la propia canción “Permíteme que viva, perdóname la vida”. Y el disco, estos excesos emocionales, se cierra con “Me he mudado en mí”, un pequeño rock & roll que podría haber sido una bachata, un himno para atardeceres que podría servir para sesiones de spinning si en los gimnasios hubiera tanta sensibilidad como anabolizantes. “Me he mudado en mí”, con su ritmo pegadizo, con su juego de voces y su guitarra peleona, es la música que precisamente vas cantando a gritos mientras vas en el coche cuando de repente viene una conductora de frente y te lleva por delante y todo vuelve a empezar. Así que este disco, que es como la vida misma, lo puedes empezar por donde quieras. Pero hay que escucharlo entero, porque no tiene final.»  Miguel Ángel Hoyos, RNE.
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